La periodista Gabriela Origlia, entrevistó para La Mañana de Córdoba al economista Jorge Ingaramo. Inflación, el Indec, las medidas que podría implementar el gobierno y Brasil como motor del crecimiento argentino. Aquí, la nota:
-¿Cuánto normalizó el canje?
-No dejamos de estar en default. Era una parte, pero es imperativo arreglar con el Club de París pagándole los US$ 7.000 millones y dejar de mentir con el Indec para recibir la auditoría del FMI, hay que avanzar en el cumplimiento del artículo cuatro. Recién con números serios podremos ir al mercado voluntario de crédito. Hasta entonces, nadie cree nada.
-El canje no resuelve la obtención de fondos a menos del 10%?
-Con una suba de la tasa nominal de interés y un alza de la inflación, no. La tasa que se paga tiene que ver con eso. España, con todos los problemas que tiene, toma dinero al 4,8% a 10 años y nosotros al 13%. Hay que hacer formalmente lo que Amado Boudou (Ministro de Economía) empezó y después dejó, que es normalizar el Indec.
-¿La inflación es el problema más importante en la economía?
-Definitivamente. No sólo es alta, sino que es de difícil predicción y está incentivada por el gobierno. No sólo impacta sobre el ingreso de la población sino que, como baja la tasa de interés, sube la tasa de inflación esperada. Argentina es un país con superávit externo, así que haciendo lo que tiene hacer podría resolver la cuestión. Tiene un déficit fiscal controlable, no hay muchos problemas en ese sentido. Hoy la inflación esperada es el doble de lo que el gobierno devalúa el peso. Además, la tasa de interés real es negativa.
-¿Y qué habría que hacer?
-Una política macroeconómica coherente. Debe reducir los subsidios, comenzar a corregir las tarifas que están atrasadas, no debe seguir financiando el déficit fiscal con aportes de Anses y del Central. Y, en lo que hace al perfil externo, arreglar con el Club de París.
-¿Las dudas sobre los datos del Indec aumentan las expectativas inflacionarias?
-A la expectativa la alienta la política económica. Los problemas en el Indec no son nuevos, empezaron hace cuatro años. Hay que corregir la política.
-A un año de las elecciones, ¿cree que el gobierno pondría en marcha medidas así?
-El error es que no hay que tener campaña de 17 meses antes. Ahora hay que hacer las cosas como corresponden. La inflación de este año la estimo en un 21% y creo que muy difícil bajar inmediatamente, pero como la situación externa es razonablemente buena, en el mediano plazo es fácilmente corregible. Hay que hacer lo que se hizo entre 2003 y 2006 cuando había superávits gemelos. Estamos en el tiempo justo para instrumentar medidas y en marzo tendríamos niveles de inflación razonables
-¿Cuál es una tasa razonable?
-Estamos en un período de deterioro de términos de intercambio. Razonable sería una tasa comparable a la de Brasil; que en una economía recalentada es del 5% anual.
-¿Brasil se consolidará en los próximos años como motor del crecimiento argentino?
-Sin dudas. Está creciendo y va a seguir creciendo, es destino de inversiones y está posicionado internacionalmente. Absorbe gran parte de nuestra producción de autos y hay que tener presente que acá, con la industria automotriz y la soja el país levanta. Eso es importante porque con la ejecución de una política inflacionaria no se va a la recesión. Este año la Argentina va a crecer bien.
-¿Cuánto?
-Estimo una mejora del 6% anual del PIB este año, aunque la tasa puede caer un poco en el último trimestre. Con medidas para bajar la inflación, a lo máximo, el crecimiento bajaría al 5,5%. No hay riesgos. No es difícil de arreglar y los tiempos son importantes.