Una inflación en torno al 20%, un dólar que se mantendrá en los niveles actuales y el ?sufrimiento de los mercados? si la crisis institucional se extiende, son algunos de los temas abordados con Marcelo Capello, el Economista Jefe del Ieral. La nota.
-¿Qué inflación estima para el 2010?
La inflación minorista verdadera pasará del 15% del año pasado a alrededor del 20% en 2010, por varios factores: la economÃa se recuperará y volverá la presión de la demanda sobre una oferta que crece poco (por poca inversión), y que se acercará nuevamente a su techo en materia de capacidad instalada; los precios internacionales de las materias primas están nuevamente altos y la apreciación del euro y el real tienden a general inflación importada para Argentina y existen cada vez mayores posibilidades que el BCRA emita dinero para financiar al Estado, como ocurrÃa hasta comienzos de los noventa.
-¿Qué puede pasar con el dólar?
Más allá de que pueda existir alguna suba temporaria de poca cuantÃa, no deberÃa pasar a mayores porque si Redrado es sustituido por Blejer, tendrán incentivos para desactivar cualquier atisbo de corrida cambiaria y existen las reservas necesarias para lograrlo.
-¿Cómo pueden reaccionar los mercados si esta situación se extiende?
Si el conflicto se extiende, y además los cortocircuitos en el manejo de la polÃtica monetaria persisten, sà puede afectar las cotizaciones de bonos y acciones. Aunque el peor escenario se darÃa si Redrado es sustituido por una persona poco reconocida profesionalmente, que se sospeche absolutamente funcional al Poder Ejecutivo. En ese caso, las expectativas inflacionarias crecerÃan y los mercados sufrirÃan más.
-¿Es bueno o es malo usar las reservas para pagar deuda?
Para el caso especÃfico de Argentina no es recomendable, por tres motivos. Primero, por que está relacionado con la historia inflacionaria de la Argentina y los problemas de reputación que eso ha acarreado para los hacedores de polÃtica en nuestro paÃs. En ese contexto, usar reservas para pagar deudas puede deteriorar la confianza hacia la polÃtica económica y las perspectivas de mediano plazo, y dañar las posibilidades de inversión y financiamiento para el sector público y privado de Argentina.
El segundo motivo está más ligado a la situación fiscal. Usar US$ 6.500 millones de las reservas para pagar un monto similar de servicios de la deuda en esa misma moneda, deja entrever que la intención para 2010 es contar con un superávit fiscal muy bajo o nulo, pues los recursos para pagar la deuda saldrán de otro lado (entre capital e intereses vencen cerca de US$ 19.000 millones en EL 2010). El problema es que ello dará lugar a que el gasto público nacional siga subiendo a tasas muy altas, como lo viene haciendo desde 2006, y por ende que la presión tributaria siga subiendo, o no baje, desde los niveles récord que ya alcanzó (31% del PIB).