El gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, visitó ayer Córdoba, invitado por la Fundación Mediterránea para participar de un nuevo almuerzo de coyuntura realizado por la entidad en el Sheraton Córdoba Hotel.
Bonfatti habló ante una audiencia de 150 empresarios y ejecutivos cordobeses, quienes escucharon un largo discurso dedicado principalmente a enfatizar los logros alcanzados por el gobierno santafecino, haciendo hincapié en el diálogo y la concertación como método de trabajo.
Durante su alocución, el mandatario recordó que su Gobierno está reclamando ante la Justicia una deuda de la Nación por $ 1.300 millones correspondiente a fondos no girados para su Caja de Jubilaciones, así como también que se deje sin efecto la quita del 15% de coparticipación que se utiliza para financiar la Anses, y que Bonfatti considera no corresponde porque desde 2005 esa provincia no firma el pacto fiscal.
Sobre ese tema, en contacto posterior con los medios de prensa, el gobernador señaló que no han tenido respuestas de parte de la Casa Rosada, aunque de cualquier manera no está pensando en aliarse a otros mandatarios que sufren problemas similares para poder presionar por soluciones. “No lo hemos pensado. Esperemos que no tengamos que recurrir a eso sino que podamos cada uno a partir de dialogar con las autoridades nacionales resolver nuestros problemas”, subrayó.
Uno de las provincias más complicadas es Córdoba, que ayer presentó una querella ante la Corte Suprema para que la Nación abone los $ 1.039 millones que le adeuda a la Caja de Jubilaciones, correspondientes al año 2011. Aunque Bonfatti reconoció haberse reunido con el gobernador José Manuel De la Sota, descartó hacer una presentación conjunta para reforzar posiciones. “Con De la Sota tuve sólo una visita protocolar. No incursionamos en ese tema. Hablamos de otros dos temas que incumben a ambas provincias: uno es el acueducto y el otro, el gas”, dijo.
Paralelamente, Bonfatti también se refirió a la situación económica del país. “Desde noviembre veníamos observando un alerta amarilla. Pero más que una crisis económica, esto es una crisis política, provocada por los cambios constantes en las reglas de juego. Cuando hay desconfianza, nadie invierte”, expresó. “No hay confianza en la gente. Hay sectores que están bien y no invierten y no lo hacen por las inseguridades que hay. La gente cayó en desánimo y en mal humor”, concluyó.
